En este segundo capítulo el libro “Ética
Razonable”, nos explica cómo la repetición de una acción se convierte en un
hábito y cómo si lo asociamos a la ética, podemos decir que al realizar un
hecho de manera correcta, lo convertimos en hábitos positivos que nos servirán
para desenvolvernos en nuestro diario vivir.
De esta manera logramos comprender que los hábitos
se crean a través de conductas repetitivas y que existen hábitos buenos y malos
los cuales podemos identificar como virtudes y vicios.
Las virtudes necesitan ser guiadas por la
coherencia y la fortaleza más que por los sentimientos ya que estos nos podrían
alejar de la los aspectos importantes establecidos en el libro tales como la
fortaleza, templanza, prudencia y justicia. Estableciendo que el ser humano es
capaz y tiene la libertad de buscar su felicidad, el mismo es feliz mediante
los distintos placeres que le ofrece la vida, estos placeres suelen
clasificarse en naturales que son aquellos que apuntan a conservación de la
vida (alimentación, descanso etc), naturales pero innecesarios que son los
mismos naturales pero realizados con algún tipo de exceso y los naturales y no
necesarios que son todos aquellos que surgen de la vanidad.
En el libro se expone una frase del autor, José
Ramón Ayllon, donde expresa que el arte de vivir consiste en saber conjugar
placeres, bienes y deberes y cómo eso exactamente es ética. Considero que para
lograr dominar y aplicar el “arte de vivir” como expresa el autor, es un
balance entre aquellas cosas que debemos hacer y aquellas otras que queremos
hacer. Una vez logrado ese balance, ponemos en práctica la ética.
Este capítulo también nos habla del bien común y
cómo al formar parte de la sociedad, tenemos pa necesidad y responsabilidad de
buscarlo entre todos, definiendo así el concepto de “bien común” como el
conjunto de condiciones necesarias para que los hombres, las familias y las
instituciones puedan alcanzar su mayor desarrollo.
Para alcanzar este bien común es necesario el
cumplimiento de ciertos factores tales como la paz, aquella que no es impuesta
sino más bien voluntaria y la existencia de valores en la familia y en las
instituciones. A mi entender, la existencia de estos dos factores en cualquier
individuo pueden dar como resultado el bien común y la ética.
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